Arxius mensuals: Mai de 2010

MÉS SOBRE EL PAT DE L’HORTA


Les alqueries agrícoles junt a València, en la imatge, són un bé a protegir en el PAT. Fernando Bustamante

LEVANTE/EMV, 30/05/2010

La propuesta aboga por crear la marca “Horta de València” como garantía en la seguridad alimentaria Un centro educativo formará a los agricultores de manera continua y avanzada

V. X. C. VALENCIA La huerta de Valencia es una garantía de futuro para el área metropolitana del Cap i Casal. El plan de protección de estas 12.000 hectáreas de cultivos prevé asegurar la producción hortofrutícola de calidad y, por lo tanto, la supervivencia de los agricultores que trabajan de sol a sol para alimentar a buena parte de la tercera ciudad más poblada del Estado. Para ello el plan, que en estos momentos se encuentra en exposición pública, aboga por un ambicioso proyecto de competitividad y rentabilidad para la huerta, que pasa por la formación continua y avanzada de los agricultores en un centro de formación profesional.
El coste de este complejo formativo para labradores estaría en los 300.000 euros por curso en los dos primeros años de vigencia del plan. La idea es que los productores conozcan el funcionamiento del mercado y los precios para afrontar con garantías un proceso de modernización necesario para el sector de l’Horta, que agoniza por la competencia de otros países (presión urbanística al margen). Sólo hay que recordar el reciente ejemplo de este año, con la bajada continuada de los precios de la chufa por la irrupción en el mercado del tubérculo africano, mucho más barato.
El futuro está en la calidad y los beneficios de consumir un fruto o hortaliza que será ecológico y diferente, exclusivo en el mercado. De ahí a que se busque comercializar la producción bajo un sello de calidad el de “Horta de València” para diferenciarlo de sus competidores. La marca tendrá el incentivo de ser de agricultura ecológica e integrada o con la racionalización del uso de fertilizantes y fitosanitarios.
Los cursos y acciones publicitarias se consensuarán con los agentes implicados como las cooperativas agrícolas, los centros de investigación, las universidades, los consejos agrarios, las ONG. Y todo ello con una alta presencia en los medios de comunicación.

En peligro de extinción
Si los clientes de los diferentes mercados se han dado cuenta de algo, es que cada vez es más difícil encontrar las variedades de tomates, patatas, pimientos o cebollas que había antaño. Por ello el PAT -el plan de protección de la huerta- prevé recuperar las variedades locales de frutas y verduras como una oportunidad para la introducción de nuevos productos en el mercado. Para ello, el documento recoge una partida anual de 100.000 euros para reintroducir las variedades históricas de l’Horta que se han perdido.
Además, como valor añadido, se difunde el concepto de “km 0”. El eslogan “de la huerta a la mesa” no pude ser más adecuado si se aplicara para los productos en cuestión. Sin apenas transporte la gran ciudad y el área metropolitana absorberían la producción en buena medida, lo que abarataría los costes para el consumidor puesto que los tomates, las alcachofas o las lechugas no viajarían y por lo tanto no contaminarían en su transporte (camiones). El movimiento “slow food” de comida sana, ecológica y cercana puede tener su futuro asegurado en este plan de protección.
Sólo hay que dar una vuelta por las grandes cadenas de alimentos que ofrecen frutas y hortalizas ecológicas. La mayoría de productos procede de Cataluña, Francia o Italia. La marca “Horta de València” podría suministrar a ese mercado en auge. Sólo faltará que la promoción sea la adecuada, que la concienciación de los consistorios implicados, cooperativas agrícolas y labradores sea la buena y que, fundamentalmente, se apruebe el plan de protección y se aplique con dotación presupuestaria suficiente.

Comercializar directamente en los huertos y plazas

V. X. C. VALENCIA El programa de actuaciones impulsado desde la conselleria de Medio Ambiente apuesta por las mejorar los canales de comercialización de carácter local (circuitos de proximidad) es decir, con la venta directa en la propiedad, en las cooperativas. Una manera de colocar el producto sin intermediarios para conseguir incrementar el beneficio o que este no se pierda en las transacciones.
Esta experiencia ya se lleva a cabo desde hace una década en muchos pueblos de l’Horta Nord. El caso de Vicent Martí, agricultor ecológico de Alboraia, es quizás el más conocido en el sector ya que llegó a ser premiado a nivel estatal por su producción y continua vendiendo sus hortalizas y frutas en su explotación agraria. Martí popularizó “les caixetes” incluso entre los sectores de estudiantes del barrio universitario de Benimaclet, donde cuenta con una colonia de clientes.
Una de las acciones que busca consolidar el PAT en este campo de la comercialización es “la coordinación con los municipios de la Huerta de Valencia para facilitar los mecanismos e instrumentos que permitirán la implementación de los mercados de proximidad: venta de productos de la huerta en mercados, la utilización de productos locales en centros públicos, la implantación de sus respectivos municipios de puntos de venta gestionados por productores y mercados extraordinarios de productores locales”.

Oficina de soporte
Por otra parte esta iniciativa contaría con el soporte de una oficina de asesoría y apoyo a las nuevas iniciativas de productores en materia de comercialización.
Los agentes implicados en esta fase del PAT serían todos los agricultores de l’Horta, los Consells Agraris, las cooperativas, las agrupaciones profesionales agrarias,
los gestores de los mercados municipales, las asociaciones de consumidores y las asociaciones de productores.
El coste estimado para hacer frente a este apartado de canalización del producto está cifrado en 100.000 euros al año. La gestión del programa correría a cargo de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda y Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Anuncis

EL PAT DE L’HORTA ENS OBRIRÀ “FINESTRES A LA MAR”


La passarel·la a la platja. Com obriran les finestres amb l'autovia- que prompte s'ampliarà a 3 carrils-al mig?

El Plan de la Huerta salva Nou Mil·lenni pero impide futuras reclasificaciones

LEVANTE-EMV, 26/05/2010.

Se impiden los edificios de más de dos plantas, los monopostes publicitarios y las líneas de alta tensión

LAURA BALLESTER VALENCIA El Plan de protección de la Huerta permite crecimientos urbanísticos ya aprobados, y algunos no iniciados y pendientes de recursos judiciales, como Nou Mil·lenni en Catarroja (12.000 viviendas), el Safranar de Torrent (10.000 viviendas) o Sociópolis en Valencia (3.000 pisos, algunos ya en construcción) que se proyectan sobre terrenos de huerta reclasificados en el área metropolitana de Valencia. Pero el documento definitivo, que inició ayer un plazo de información pública de dos meses, propone cerrar el grifo de las futuras reclasificaciones en las 12.000 hectáreas de huerta que se declaran como suelo no urbanizable protegido.
Estas zonas agrícolas a preservar tendrán tres grados de protección y se distribuyen en 24 unidades de paisaje (ver la propuesta en la infografía que acompaña esta información). La huerta delicatessen, la que hay que conservar a toda costa, y que se considera como “Huerta de Protección Especial de Grado 1 (H1), se localiza en poblaciones como Almàssera, Alboraia, el entorno de Sant Miquel dels Reis (donde se llegó a planear un ecoparque), la huerta de la Sèquia de Petra en el entorno de Poble Nou, el Arc de Moncada y Benifaraig, Campanar y la de Rovella i Francs, Marjals i Extremals (el conocido como “triángulo de oro” por los promotores, entre la Font de Sant Lluís y les Moreres).
Cualquier intervención urbanística en esta zona deberá ser autorizada por la Conselleria de Urbanismo e incluir un estudio de integración paisajística. Sólo se permitirán rehabilitación de alquerías o edificios ya existentes (o si son de nueva edificación que no superen los 300 m2 en una parcela de una hectárea como mínimo que debe quedar libre al 95%), con los accesos o aparcamientos sin pavimentar y que nunca superarán los 100 m2, para poder acoger restaurantes, hoteles rurales o tiendas de artesanía y productos agrícolas. Cualquier edificación que contradiga la propuesta del plan quedará “fuera de ordenación”, a excepción de las viviendas habitadas, y condenadas a desaparecer ya que no podrán realizarse obras de mejora sino que quedarán condenadas a desaparecer.
Estas 24 unidades de paisaje de huerta no serán islas verdes sino que estarán conectadas por “espacios o vectores de conexión”, que también se clasificarán como suelo no urbanizable y donde también quedarán prohibidas las construcciones de nueva planta. Se garantizará la apertura de “ventanas al mar”, por ejemplo en el litoral de Meliana y Foios, y barrancos como el del Carraixet (de Godella a Alboraia) y el del Poyo (de Torrent a Alfafar). Este conglomerado de nuevo suelo protegido es lo que formará la Infraestructura Verde del Plan de la Huerta y que todos los ayuntamientos están obligados a identificar, incorporarla a los planes generales y, a partir de esta limitación empezar a planificar futuros crecimientos urbanísticos. La Infraestructura Verde no admitirá reclasificaciones en los terrenos incluidos en ella.

Documentos vinculantes
La normativa del PAT de la Huerta es taxativa a este respecto: serán vinculantes para los ayuntamientos los objetivos y estrategias, la normativa, los planos de ordenación y el catálogo de bienes y espacios rurales protegidos. Además, el Plan de la Huerta “prevalece sobre los planes generales” de los 44 municipios implicados y sobre cualquier plan sectorial que pueda impulsarse y contradiga el Plan de la huerta.
Además, en la huerta protegida los planes generales no deberán autorizar ningún uso “global industrial”, se prohíben la construcción de nuevas líneas de alta tensión, así como los monopostes de publicidad que han crecido como champiñones a la entrada de la ciudad de Valencia por Alboraia.
La nueva planificación también plantea crear un ente que desarrolle un Plan Agrícola (para impulsar los productos ecológicos de calidad en este entorno), financiar las actividades en la huerta a través de cuotas urbanísticas (una propuesta muy sucinta que debería desarrollarse) o, incluso, difiere al futuro la necesidad de aprobar una Ley de la Huerta que “refuerce el modelo de protección propuesto en el presente Plan de Acción Territorial”. Los autores de la propuesta, dirigidos por la directora general de Territorio y Paisaje, Arancha Muñoz, también plantean compensar a quienes mantienen la producción agraria mediante un canon de protección o aportaciones provenientes del fondo de equidad territorial.

EL PLA DE L’HORTA ENTRA EN LA RECTA FINAL


Medio Ambiente somete a información pública el plan de protección de la Huerta que implica a todos los municipios de l’Horta

HORTANOTICIAS, 24/05/2010

El Diario Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV) publica la resolución de la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Vivienda y Urbanismo somete a información pública el Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta de Valencia.

Dentro del periodo de Información Pública se recabará el dictamen de los municipios cuyo planeamiento urbanístico pudiera verse afectado por las determinaciones del Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta de Valencia, y los informes sectoriales de los diferentes departamentos u órganos de las administraciones públicas que procedan, en relación con sus respectivas competencias.

El plan propone, para su ejecución, cinco estrategias con el fin de proteger y recuperar la huerta, que implica a 44 municipios donde residen 1,8 millones de personas, y con actuaciones dirigidas a una superficie de 12.000 hectáreas.

Según señaló la Generalitat en un comunicado, el documento impulsado por la Conselleria de Medio Ambiente, contribuirá a la absorción de 250.000 toneladas de C02 anuales, siempre que los productos agrícolas se consuman en mercados próximos.

El Plan de Protección de la Huerta tiene como objetivos proteger la huerta, preservar sus valores agrícolas, paisajísticos, culturales y patrimoniales, ordenar los usos del suelo con criterio supramunicipal y crear tanto itinerarios como rutas de paisaje, que aprovechen la estructura agrícola existente, en especial utilizando la red histórica de caminos y riego.
Además, pretende mantener los paisajes de huerta y rehabilitar el patrimonio arquitectónico existente; fomentar criterios de sostenibilidad en las actividades socioeconómicas; y el planteamiento de fórmulas de gestión urbanística que asocien la protección y mantenimiento de la huerta a los procesos de ocupación de suelo.

El proceso de Participación Pública del Plan Especial de Protección de la Huerta de Valencia comenzó en junio de 2008, cuando se puso a disposición del público el documento en la página web de la Conselleria de Medio Ambiente, que ha recibido más de 1.300.000 consultas. También se han desarrollado jornadas de divulgación, seminarios y 11 exposiciones.

También se han llevado a cabo consultas con el fin de implicar a la población en general, agentes agrarios, empresarios; e impulsar jornadas de consulta ciudadana en las que más de 300 personas han realizado aportaciones al plan; también se han realizado talleres de paisaje, consultas con expertos y en la página web.

En cuanto a las principales alegaciones incorporadas al documento, destaca, respecto al modelo de protección, que el plan de la huerta establecerá los objetivos de calidad en función de la valoración del paisaje llevada a cabo por los expertos y por la población. Los planos de ordenación del plan de la huerta incluirán los espacios de huerta que contarán con una mayor protección. Asimismo, el Plan respetará los proyectos de ocupación de suelo previstos que sean sostenibles, justificados y compatibles con las directrices del modelo de protección.

Sobre las alegaciones aceptadas sobre la protección del patrimonio, cabe resaltar que en la Normativa del plan se detallarán los usos y actividades compatibles dentro de las áreas de protección. Además, respecto a las medidas indirectas, el programa agrícola definirá las medidas específicas para la implantación de circuitos de proximidad en la huerta.

El proyecto estará depositado para consulta pública en la página web de la Conselleria de Medio Ambiente (cma.gva.es/pathuerta); en el Centro de Documentación Ambiental de la Comunitat Valenciana (c/Marià Cuber, 14, bajo); la Dirección Territorial de Valencia de la Conselleria de Medio Ambiente, Edificio PROP (c/ Gregorio Gea nº27) y en los ayuntamientos a los que afecta el plan.

Medio Ambiente anuncia que el Plan de la Huerta creará 400.000 empleos

LEVANTE-EMV, 25/05/2010.Un labrador repara una acequia junto a un campo de cebollas en el Camí del Farinós, en la zona de huerta de Alboraia.

La conselleria saca a información pública el decreto definitivo que protege 12.000 hectáreas

FOTO: Un labrador repara una acequia junto a un campo de cebollas en el Camí del Farinós, en la zona de huerta de Alboraia.  manuel molines

LAURA BALLESTER VALENCIA El decreto definitivo del Plan de Acción Territorial (PAT) de Protección de la Huerta de Valencia inicia hoy una última fase de información pública de dos meses para preservar definitivamente 12.000 hectáreas de suelo agrícola.
La Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda anunció ayer que las actuaciones previstas en el PAT de la Huerta supondrán, cuando se apruebe, la creación de 400.000 empleos: 150.000 directos y 250.000 indirectos. Este cálculo incluye “el trabajo en el ámbito de la agricultura ecológica, la rehabilitación de alquerías, la construcción de hoteles, restaurantes y actividades deportivas y recreativas” previstas en el PAT de l’Horta para revitalizar esta área agrícola al tiempo que se protege.
En el decreto se incorporan las principales alegaciones presentadas durante el proceso de participación pública, los talleres de paisaje, las jornadas con expertos y una primera consulta con los municipios afectados. Según la Conselleria de Medio Ambiente, el Plan de la Huerta “respetará los proyectos de ocupación de suelo previstos que sean sostenibles, justificados y compatibles con las directrices del modelo de protección”. El departamento que dirige Juan Cotino no detalla qué futuro le espera a los proyectos urbanísticos previstos en espacios de gran valor como la urbanización del Safranar de Torrent (10.000 viviendas previstos en la última franja de huerta histórica en la capital de l’Horta Sud), Nou Mil·lenni en Catarroja (otras 12.0000 casas en una zona de huerta), el centro comercial que se pretende construir en la Huerta de Vera de Alboraia o 366.000 m2 de campos en Campanar afectados por la nueva ronda de Mislata hasta la A-3. La Conselleria de Medio Ambiente sí que advierte que “los nuevos crecimientos urbanos y las infraestructuras planteadas deberán cumplir unos criterios de “integración paisajística” que se introducen en el PAT que constituyen una “iniciativa pionera en el seguimiento de las directrices del Convenio Europeo del Paisaje”.
El PAT de la huerta propone “cinco estrategias para proteger y recuperar la huerta que implica a 44 municipios donde residen 1,8 millones de personas y con actuaciones dirigidas a una superficie de 12.000 hectáreas”. Ésta última cantidad es muy similar a la que salió a información pública en 2008 lo que permite deducir que la conselleria mantiene las zonas de protección agrícola que planteó entonces.

El plan de la huerta prevé un canon urbanístico para proteger el uso agrario

EL PAÍS, 25/05/2010.

Las actuaciones deberán ser compatibles con la huerta

SARA VELERT – Valencia – 25/05/2010

El plan territorial para proteger la huerta de Valencia entra en la recta final. El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, lo prometió al inicio de la pasada legislatura, pero el documento preliminar, que advertía del “riesgo acelerado de desaparición” de este paisaje cultural milenario, no se presentó hasta hace dos años y tras una década de urbanismo desaforado a costa también de la huerta. Desde ayer, el plan está en exposición pública para recibir las últimas alegaciones antes de su aprobación, prevista este año.

La zona que Alboraia reservó para el centro comercial se protege. El objetivo de mantener la huerta histórica como un espacio vivo, rentable para el agricultor y atractivo para el ciudadano con un turismo de baja intensidad, marca las estrategias del plan, que afecta a 40 municipios de L’Horta con unas 11.400 hectáreas de suelo no urbanizable de huerta en regadío. La gestión de ese espacio bajo unas directrices comunes y supramunicipales se perfila en la normativa del plan, pero deberá concretarse en una ley de la huerta que aún no está lista.

Esa ley, según avanza el documento, planteará una carga urbanística que contribuya a conservar el uso agrícola de la huerta. El plan señala que “es indispensable que el eje central del rescate de plusvalías urbanísticas sea el mantenimiento de la actividad agrícola”. Para ello será necesario crear “una carga urbanística” diferente, “en plano de igualdad” con las tasas existentes, que no son “adecuadas” para este caso. Una posibilidad sería la adaptación a la huerta de la fórmula que prevé la ley del territorio para compensar cada metro cuadrado construido por uno comprado en un espacio natural protegido.

En esa línea, la Consejería de Medio Ambiente estudiará introducir en la ley la “obligación” de que los nuevos desarrollos urbanísticos contribuyan a la conservación del uso agrícola “en una superficie proporcional” a la que ocupen.

En otro apartado del plan se incide en la necesidad “de compensar los impactos que se generan sobre la superficie agraria y que parte de estas medidas compensatorias favorezcan a quienes la mantienen en producción”. Así, se plantea también un “canon de protección de la huerta”, por ejemplo, para dotaciones privadas que ocupen suelo de huerta (en condiciones restringidas) a cambio de financiar su preservación.Las compensaciones urbanísticas, al margen de la forma que adopten finalmente, serán una vía de financiación del ente gestor que pretende crear la consejería para coordinar iniciativas concretas que dinamicen la huerta, la hagan más competitiva y permitan complementar la renta agraria con actividades ligadas al turismo y el ocio. Todo ello sin convertirla en “un mero contenedor de actividades diversas”, sino en un territorio que compatibilice la agricultura y la recuperación del patrimonio rural con “posibilidades de terciarización respetuosas” con el paisaje.

El documento, tras dos años de consultas, ha mantenido en lo sustancial las áreas de huerta a rescatar del ladrillo, pero sin tocar las previsiones de crecimiento a costa del suelo agrícola que ya habían esbozado los municipios al lanzarse el plan, como es el caso de Valencia. No obstante, el plan establece que la “infraestructura verde” que se creará con estos espacios de huerta y las áreas que las conectan “constituye un marco de referencia obligatorio”. Los planes urbanos, por tanto, deberán adaptarse a las previsiones de protección de la huerta y “en ningún caso” podrán cambiar la clasificación de suelo no urbanizable de las zonas de la infraestructura verde. Futuras infraestructuras viarias o tendidos eléctricos también deberán recibir el visto bueno del plan para reducir su impacto.

La Dirección General de Paisaje, que dirige Arancha Muñoz, propone tres niveles de protección para la huerta. Aparte de los parques naturales del Turia y de L’Albufera, reciben una protección máxima las huertas de Almàssera, Sant Miquel dels Reis, Campanar o el llamado triángulo de oro de La Punta. En ese grupo se incluye también el llamado Arc de Moncada, del que se ha eliminado una carretera o nueva ronda norte de Valencia que lo partía en dos. También queda protegida de la urbanización la huerta de la ermita de Vera en Alboraia, a donde el municipio pretendía trasladar el centro comercial de Alcampo pese a las protestas de los agricultores.

Un grado menos de protección reciben otros paisajes de alto valor, según los describía el documento preliminar, como son las huertas de Meliana y Bonrepós i Mirambell. En último lugar, con un grado tres de protección, quedan huertas como las de El Puig, Albuixech y Paiporta, entre otras.

Los niveles de protección marcan las restricciones a la ocupación de la huerta, aunque en todos los casos, en mayor o menor medida, se admitirán “nuevos usos que contribuyan” al “aprovechamiento colectivo del paisaje de la huerta”.

DOCV, 24/05/2010

    RESOLUCIÓ d’11 de maig de 2010, del conseller de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge, per la qual se sotmet a informació pública el projecte de decret del Consell d’aprovació del Pla d’Acció Territorial de Protecció de l’Horta de València

    La Llei 4/2004, de 30 de juny, de la Generalitat, d’ordenació del territori i protecció del paisatge (en endavant LOTPP) preveu en l’article 22.6 l’elaboració del Pla Acció Territorial de Protecció de l’Horta de València (en endavant PATP de l’Horta de València). El PATP de l’Horta de València ha d’establir els objectius, criteris i directrius per a la protecció de l’Horta de València. L’objectiu fonamental del PATP de l’Horta de València és garantir la conservació d’un entramat d’espais oberts que contribuïsca a millorar la qualitat de vida dels ciutadans que l’habiten, preservant els valors ambientals, agrícoles, paisatgístics, culturals, patrimonials i recreatius, sense impedir, però delimitant-lo, el desenvolupament urbà de l’àrea metropolitana. La formulació i l’elaboració de PATP de l’Horta de València correspon a la conselleria competent en matèria d’ordenació del territori i urbanisme. Així mateix, correspon a aquesta conselleria acordar l’obertura del període d’informació pública, com també l’aprovació provisional. L’aprovació definitiva del Pla d’acció territorial de protecció de l’Horta de València és competència del Consell de la Generalitat. Tot això, d’acord amb el que estableix l’article 60.2 de la Llei 4/2004, de 30 de juny, d’ordenació del territori i protecció del paisatge. Per aquesta raó, resolc: Primer Sotmetre a informació pública el Decret del Consell d’aprovació del Pla d’acció territorial de protecció de l’Horta de València per un període de dos mesos, anunciada en el Valenciana Durant aquest període, el projecte diligenciat es trobarà depositat per a la consulta pública, a més dels ajuntaments afectats, als locals d’aquesta Conselleria, en horari de matí de 09.00 a 14.00, sitis: València: Centre d’Informació i Documentació Ambiental de la Comunitat Valenciana (c. Marià Cuber, 14, baixos, 46011 València). Direcció Territorial de València de la Conselleria de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge. Edifici PROP (c. Gregori Gea, 27, València). Així mateix, amb l’objecte de facilitar l’accés al Pla d’Acció Territorial de Protecció de l’Horta de València, aquest pot ser consultat en la pàgina web de la Conselleria de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge (<http://cma.gva.es/pathuerta&gt;). Diari Oficial de la Comunitati en un diari no oficial d’àmplia difusió a la província. Segon Demanar el dictamen dels municipis el planejament urbanístic dels quals puga veure’s afectat per les determinacions del Pla d’acció territorial de protecció de l’Horta de València, i els informes sectorials dels distints departaments o òrgans de les administracions públiques que pertoque, en relació amb les competències respectives. València, 11 de maig de 2010.– El conseller de Medi Ambient, Aigua, Urbanisme i Habitatge, i vicepresident tercer del Consell: Juan Gabriel Cotino Ferrer.

Sembla ser que el Pla de l’Horta és compatible amb l’AVE, la Via Pac Nord, la CV-300, l’accés al port… Un poc contradictori, veritat?

Més informació: http://cma.gva.es/pathuerta/

PROTECCIÓ DE L’HORTA CONTRA INFRAESTRUCTURES


Article d’opinió de 3 arquitectes sobre la contradicció del Pla d’Acció Territorial de l’Horta (PAT) amb infraestructures com la Via Parc Nord (en el nostre cas podriem afegir l’AVE o la CV-300).

Un absurdo abismo entre la huerta y la ciudad

LOLA AGUILAR/CRISTINA ALONSO/ MATILDE ALONSO

EL PAÍS, 18/03/2010

A estas alturas nadie en su sano juicio piensa que la huerta de Valencia es un mero suelo vacante a la espera de convertirse en urbano. Sin embargo, inexplicablemente afloran las contradicciones de los que no acaban de convencerse de lo que ellos mismos, se supone, defienden. No es un trabalenguas. Cuando se ha reconocido su innegable valor histórico, cultural, paisajístico, medioambiental, agrícola, etcétera, asistimos perplejos a la obstinada presencia de una red de infraestructuras surrealistas que en los últimos años sistemáticamente aparecen y desaparecen, al principio con unos trazados aproximados, y al final con un proyecto que determina su inexorable ejecución, pero que permanecen, aún sin estar aprobadas, en los planos del Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta. Parece mentira que un plan que parece que profundiza en cuestiones de propiedad y gestión, mucho más complicadas de entender, no sea capaz de corregir un error de bulto tan devastador.

Valencia alcanzó hace ya bastantes años su límite de elasticidad con una periferia amorfa, de pésima calidad arquitectónica y urbanística, con escasez de espacios abiertos, desequilibrada en la distribución de equipamientos, con una densidad insufrible, con problemas de accesibilidad, de aparcamiento, desestructurada y contaminada. Nuestros modelos y referentes, nuestros mitos históricos, la misma doctrina urbanística y todos los que en ella creyeron brillan por su ausencia, incluso en los barrios presuntamente construidos para gentes con un considerable poder adquisitivo.

Desde una situación de crisis profunda, no sólo económica sino también de los valores atribuibles a la arquitectura y a sus soportes físicos, cabe reflexionar sobre las ciudades que hoy muestran con orgullo parques históricos monumentales, parques urbanos enormes e intocables. La escala de algunos de ellos nos da qué pensar: uno de los lados del Bois de Boulogne, por ejemplo, mide casi cuatro kilómetros. Exactamente la misma distancia que separa Burjassot y Alfara del Patriarca en línea recta. Un parque no es un espacio de uso intensivo, sino que se trata de un regulador de densidades e índices de contaminación que, además, permite a los ciudadanos el contacto con la naturaleza. En este sentido, la huerta podría llegar a ser el mayor y el más sostenible de todos los parques europeos. El hecho de mantenerla en plena producción es un beneficio rotundamente público por el que debería retribuirse generosamente a quienes la cuidan estableciendo, antes de que sea demasiado tarde, un sistema de ayudas adecuado.

No parece en absoluto conveniente facilitar demasiado el acceso público a toda la red de caminos que surcan la huerta. Pero sí se podrían habilitar algunos recorridos peatonales que resolviesen los espacios de transición entre ella y la ciudad para impedir la segregación que hoy la aleja de los ciudadanos. La rehabilitación de los huertos limítrofes, y la recomposición de los caminos más cercanos a la ciudad sería la forma más adecuada de consolidar su uso agrícola y fomentar el respeto que merece.

La huerta permite que Valencia sea un verdadero prodigio del equilibrio territorial con un sinfín de paisajes genuinos valencianos, sin los artificios que pueden constituir otros tipos de parques urbanos. Pero de todos esos paisajes nos gustaría destacar un fragmento que constituye un borde urbano realmente extraordinario, por la calidad de la arquitectura de la calle mayor de Godella cuyos jardines traseros vuelcan sobre la huerta exhibiendo un arbolado impresionante, por la armonía geométrica de la línea serpenteante que dibuja la acequia de Moncada, por el desnivel natural del encuentro que permite que las escorrentías urbanas desagüen en la huerta, por la calidad y grandeza de las vistas sobre la huerta, por los olores, por los colores… Por todo. Un espacio para pasear, un lugar de composición asimétrica que incita a mirar sobre la gran extensión de la huerta norte, desde Godella, hasta Meliana. Un verdadero deleite para los sentidos que nos facilita una unidad de paisaje modélica, y como tal extrapolable a otros lugares.

Entre las ya citadas infraestructuras que asume el Plan de Acción Territorial de Protección de la Huerta se encuentra la Vía Parque Norte que debe enlazar la ronda norte de Valencia con el distribuidor comarcal prolongándolo hasta la costa pasando por todos los bordes de las ciudades del arco Norte desde Burjassot, hasta Albalat del Sorells, pasando por Godella, Rocafort, Massarrojos, Moncada y Alfara del Patriarca. Esta carretera se desarrolla a escasos metros de ese precioso borde urbano de Godella, por el lado interior de la acequia de Moncada. Su nombre ya es un eufemismo de imposible digestión que disimula, con un infantil grafismo verde, unas vías previstas en el Plan General de Valencia y su comarca del año 66 -el que proponía autopistas dentro del cauce antiguo del río Turia-.

El plan contiene incongruencias curiosas, como el interés por localizar las carreteras en los bordes de la huerta junto a la pretensión de mantener la permeabilidad con los núcleos de población. Una carretera ligeramente elevada, con dos carriles por cada sentido de circulación, con su mediana, sus protecciones, sus generosos arcenes, un recorrido peatonal que discurre paralelo a esa vía y un carril bici, llegará a conformar una barrera de al menos treinta y cinco metros de anchura y tráfico rápido. Es evidente que será una herida incurable que impedirá para siempre una relación fluida entre la huerta y la ciudad.

¿Quién quiere esa carretera? ¿No sería mejor reforzar de una vez la maldita línea 1 del metro? Encomendar a una carretera como esa la protección de la huerta o la configuración de un borde urbano aceptable es una burla que se aproxima a los discursos sobre la vivienda sostenible tras balaustradas pintadas de verde. Se trata, además, de una infraestructura cara, que terminará por dar servicio a sus dos lados, será un factor determinante en la segregación definitiva de la huerta y la ciudad. No ejecutarla supondría un importante ahorro económico que permitiría abordar la recomposición de los huertos limítrofes y los bordes de las ciudades. Incluso rehabilitar alquerías valiosísimas, como la casa de la Sirena en Benifaraig, o Villa Ivonne en Meliana, entre muchas otras.

Desde la Escuela de Arquitectura llevamos muchos años tratando de defender la huerta de Valencia. Nuestros alumnos sienten la decepción de ver que en las aulas se vive fuera de la realidad. Es muy triste, pero es la realidad la que pretende abrir un absurdo abismo entre la huerta y la ciudad.